Si buscas la definición de “emprendimiento” encontraras algo como esto: ”La palabra emprendimiento proviene del francés entrepreneur (pionero), y se refiere a la capacidad de una persona para hacer un esfuerzo adicional por alcanzar una meta u objetivo, siendo utilizada también para referirse a la persona que iniciaba una nueva empresa o proyecto, término que después fue aplicado a empresarios que fueron innovadores o agregaban valor a un producto o proceso ya existente….”
¿Recuerdas cuando eras un niño? Quisiste hacer una carrucha y aplicaste “un esfuerzo adicional” para construir la mejor y más veloz carrucha de toda la cuadra y para ello diseñaste un “innovador” sistema con cuanto artefacto te pareció que la haría superior a las demás. Ves, tú a los 10 o 12 años eras la persona que describen los conceptos actuales de lo que es un emprendedor.
Así vas a lo largo de tu vida emprendiendo de manera instintiva en muchos aspectos.
Quizás esto no suene muy profesional o técnico, pero el emprendimiento, a mí me gusta llamarlo idea en proceso de materialización, comienza con una chispa interna que te dice dentro de tu cabeza: tengo que hacer algo. Muchas veces no sabemos cuál es ese algo que podría transformase en la empresa de tu vida. Esa respuesta la vamos a encontrar posiblemente a través de investigaciones que coincidan con nuestras capacidades, estudios o gustos.
Lo que nunca debes poner en duda es tú capacidad para llevar a cabo la materialización de esa idea. Si en algún momento dudas de ello recuerda que la vida en sí comienza cuando emprendemos una veloz carrera.
Cuando vendí almohadas a los 15 años, pensé que sería el Zar de las almohadas. Las almohadas me enseñaron que los negocios se plasman en un papel:
-Almohadas para niños y para adultos.
-Almohadas duras y aguaditas.
-Almohadas que dan calor y otras que no.
Si te perdiste la entrada anterior léela aquí: Se empieza por el principio
Si quieres leer la siguiente, aquí: Emprender da miedo







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